Nuestro equipo

Antonio Argûelles

Me llamo Antonio Argüelles. He pasado por muchas etapas en mi vida —servidor público, empresario, consultor, escritor y conferencista—, pero, si tuviera que definirme de alguna manera, no lo pensaría dos veces: soy un nadador de aguas abiertas orgullosamente mexicano.

He completado en tres ocasiones la Triple Corona de Natación en Aguas Abiertas —que consiste en cruzar de la isla Catalina a la costa de California, rodear la isla de Manhattan y cruzar el canal de la Mancha— y, en 2017, terminé los Siete Mares, siete nados de alta dificultad alrededor del mundo. Ello me llevó a recibir un Récord Guinness: el hombre de mayor edad (58 años 110 días) en completar este reto.

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Me llamo Antonio Argüelles. He pasado por muchas etapas en mi vida —servidor público, empresario, consultor, escritor y conferencista—, pero, si tuviera que definirme de alguna manera, no lo pensaría dos veces: soy un nadador de aguas abiertas orgullosamente mexicano.

Después de terminar mi licenciatura en Estudios Germánicos y Economía en la Universidad de Stanford, regresé a México y me incorporé al servicio público. Fui oficial mayor en las secretarías de Comercio y Fomento Industrial y de Hacienda y Crédito Público, y luego dirigí el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep). Nunca lo imaginé, pero ahí descubrí mi verdadera pasión profesional: la educación. Actualmente soy director general de la Nueva Escuela Tecnológica (NET), un proyecto que ofrece educación de calidad a costos accesibles en municipios conurbados de la Ciudad de México, y consultor para varios estados en proyectos de diseño e implementación de políticas educativas.

Pese a que me encanta mi trabajo, en ningún lugar me siento tan a gusto como en el agua. Empecé a nadar desde pequeño en la alberca de mi abuelo en Cuernavaca, pero hubo un momento particular que me hizo querer ser nadador: la victoria olímpica de Felipe “el Tibio” Muñoz en 1968. Tras presenciar la carrera por televisión y brincar de un lado al otro por la emoción, supe inmediatamente que ése era el camino que quería seguir. Durante muchos años entrené duro y, aunque tuve varios logros en la alberca, nunca llegué a las Olimpiadas. Sin embargo, la natación me dio mucho más que un momento de gloria: me ayudó a mejorar mis calificaciones, me hizo disciplinado y perseverante, dio pie a mi primer negocio —empecé a vender trajes de baño y otros productos Speedo en las albercas de la Ciudad de México— y hasta me llevó a estudiar en Estados Unidos.

Desde entonces, procuro siempre tener una meta o una aventura en mente. Los desafíos deportivos —o de cualquier otro tipo— estimulan la disciplina y la concentración y hacen que la vida cotidiana sea más interesante y divertida. En otras palabras, las metas nos obligan a esforzarnos para convertirnos en nuestra mejor versión y, para mí, de eso se trata esta vida.

Esa filosofía es lo que está detrás de mis nados de aguas abiertas. Después de un periodo de dedicarme a los maratones y los triatlones Ironman, decidí regresar al agua para volver a ponerme a prueba, esta vez en el mar. Primero completé en dos ocasiones la Triple Corona de Natación en Aguas Abiertas —que consiste en cruzar de la isla Catalina a la costa de California, rodear la isla de Manhattan y cruzar el canal de la Mancha— y, más recientemente, en 2017, terminé los Siete Mares, siete nados de alta dificultad alrededor del mundo (los canales de la Mancha, Catalina, Molokái y del Norte y los estrechos de Tsugaru, Gibraltar y Cook). Ello me llevó a recibir un Récord Guinness: el hombre de mayor edad (58 años 110 días) en completar los Siete Mares.

El siguiente desafío, por supuesto, ya está a la vista. Quiero hacer tantos cruces dobles —es decir, de ida y vuelta— de los Siete Mares como sea posible. En agosto de 2019 terminé el del canal de Catalina en 24 horas 17 minutos y, así, me convertí en la persona de mayor edad (60 años 134 días) en lograrlo: mi segundo Récord Guinness. En agosto de 2021, fui tras el tercer récord con un cruce doble del canal de la Mancha. Tras 23 horas 21 minutos de nado y 88.7 kilómetros recorridos, tuve que suspender el nado por hipotermia. Sin embargo, terminé mi tercer cruce simple del canal en 12 horas 58 minutos y los planes ya están en marcha para volver a intentar el cruce doble en 2024. Como parte de mi preparación para esta nueva meta, en agosto de 2022 completé una doble vuelta a la isla de Manhattan; al finalizar la primera de ellas, conseguí mi tercera Triple Corona.

En tierra firme también intento ponerme retos y crear nuevos proyectos constantemente. Uno de ellos, Brazada Abrazada, combina mis dos grandes pasiones: la educación y la natación. La idea este programa es que, por medio de la educación acuática, niños y niñas de escuelas públicas se activen físicamente, desarrollen relaciones sociales y refuercen sus habilidades cognitivas y emocionales. La natación cambió mi vida y estoy seguro de su capacidad transformadora.

Mi otro gran proyecto reciente es el libro Travesía interminable, en el cual relato mis aventuras de los Siete Mares y comparto las principales lecciones que me ha dejado la vida. Al igual que mis nados de aguas abiertas, terminarlo requirió mucha disciplina y paciencia.

Para conocer más de Antonio Argüelles:
https://antonioarguelles.com
https://www.instagram.com/arguelles7mares/
https://es-la.facebook.com/arguelles7mares/

Para conocer más del proyecto Brazada Abrazada:
https://www.instagram.com/brazadaabrazadamx/
https://www.facebook.com/FundacionBrazadaAbrazada/

Rafael Álvarez

Soy Rafael Álvarez Fariña, uruguayo de nacimiento (1965) e hijo adoptivo de mi México querido desde 2007. Estudié hasta llegar a la maestría y he pasado por diferentes profesiones en mi vida; sin embargo, lo que más amo es ser docente de Educación Física y entrenador de atletas de alto rendimiento. En ningún lugar me siento tan bien como en el patio de la escuela o en medio del mar.

En 2015 conocí a Antonio Argüelles cuando estaba a la mitad de su camino de los Siete Mares. Cuando Antonio completó los Siete Mares, nos propusimos nuevos desafíos: los cruces dobles. Hemos culminado con éxito los 40 Puentes de Manhattan y el canal de Catalina. El cruce doble del canal de la Mancha quedó inconcluso, pero nuestra terquedad nos aseguró la revancha en 2024.

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Soy Rafael Álvarez Fariña, uruguayo de nacimiento (1965) e hijo adoptivo de mi México querido desde 2007. Estudié hasta llegar a la maestría y he pasado por diferentes profesiones en mi vida; sin embargo, lo que más amo es ser docente de Educación Física y entrenador de atletas de alto rendimiento. En ningún lugar me siento tan bien como en el patio de la escuela o en medio del mar.
Quizá esto se deba a que nací frente al mar, más precisamente frente al Río de la Plata, en Uruguay. Los escenarios de mi infancia fueron las aguas marinas, la escuela pública, el barrio y el club AEBU, donde me crie y del cual fui nadador durante más de 10 años.
Mi fascinación por el mar también empezó en mi infancia, cuando me juntaba con amigos en el verano austral a jugar competencias de clavados en los muelles o a nadar hasta las rocas más lejanas. Pronto aprendimos que, cuando los vientos del sur llegaban en forma de cigarrones negros después de un periodo de calma, se avecinaba el “pampero”, el más famoso e implacable viento del sur del continente. Aún conservo el olor de las humedades y de la sal que empapaba nuestra ropa.
El agua siempre ha formado parte de mi vida y me ha hecho quien soy. Mientras estudiaba la licenciatura en Educación Física, tomé el curso de guardavidas en Uruguay, el cual me hizo ver y comprender el mar de forma diferente. Estudiar la dinámica de las costas, el clima, los vientos y las corrientes hizo que mi relación con el mar se modificara sustancialmente. Durante más de 10 años trabajé en aguas oceánicas, en playas abiertas y peligrosas; llevé a cabo innumerables rescates entre las olas, las mismas que, en otras oportunidades, aprovechábamos para divertirnos con la tabla de surf. En estas mismas playas me casé con Paula y construí mi familia: es mi lugar en el mundo.
Mientras culminaba mi licenciatura, hice la carrera de técnico de natación y, luego, el posgrado en Preparación Física. Esto me llevó a ejercer la docencia en escuelas y me convirtió en profesor de Metodología en Entrenamiento Deportivo, tanto en la carrera de técnico deportivo como en el curso de guardavidas.
Por azares del destino, comencé una tercera veta en mi carrera laboral —la gestión de programas deportivos y pedagógicos— cuando elaboré los programas de enseñanza y entrenamiento de natación para la Armada Nacional.
Posteriormente, me contrató la cadena de clubes más grande de México para gestionar sus albercas y la natación de alto rendimiento. Ahí encontré la posibilidad de poner en práctica mis ideas y experiencia. Durante más de 8 años, dirigí con éxito casi 40 albercas y formé a innumerables personas en nuevas metodologías para la enseñanza de natación y actividades acuáticas.
En este mismo periodo fui el preparador físico del Instituto del Deporte (INDE) de Baja California, donde creé los programas de preparación física para todos los deportes y entrené personalmente a dos atletas olímpicos y mundialistas. Este proceso culminó con la primera victoria en la olimpiada nacional de natación.
Desde esos años he creado numerosos programas educativos para licenciaturas, carreras técnicas, cursos formativos para institutos del deporte, universidades y empresas privadas. Sin embargo, mi mayor éxito como entrenador ocurrió en 2012, cuando llevamos a Benito Guerra a ganar el Campeonato Mundial de Rally. Se convirtió en el único mexicano en ganar un campeonato mundial en cualquier categoría de automovilismo. Ese mismo año nació mi hijo Guillermo, mi máxima adoración.
En 2015 comenzó a cambiar nuevamente el rumbo de mi vida. Conocí a Antonio Argüelles cuando estaba a la mitad de su camino de los Siete Mares. Una dolencia en el hombro fue el motivo por el que me sumé a su equipo. Logramos minimizar la lesión y seguí trabajando como su preparador físico para los tres nados restantes de los siete que componen el desafío. En aquel entonces no sólo comenzamos un camino profesional conjunto, sino también una amistad. Eso nos ha llevado a desarrollar proyectos juntos en el ámbito de la educación. Por ejemplo, hemos instrumentado programas de actividad física infantil en escuelas públicas mexicanas y creamos la Fundación Brazada Abrazada, mediante la cual hemos logrado que cientos de niños de escuelas públicas aprendan a nadar.
Cuando Antonio completó los Siete Mares, nos propusimos nuevos desafíos: los cruces dobles. Hemos culminado con éxito los 40 Puentes de Manhattan y el canal de Catalina. El cruce doble del canal de la Mancha quedó inconcluso, pero nuestra terquedad nos aseguró la revancha en 2024. Durante estos años hemos investigado mucho y creado nuevos métodos de entrenamiento para las aguas abiertas, ya que se trata de un mundo aún poco explorado por la ciencia. Vamos haciendo camino al nadar. Los conocimientos que hemos adquirido se han convertido en cursos y capacitaciones nacionales e internacionales.
Nos esperan muchos retos. El primero de ellos es poder compartir con el mundo de las aguas abiertas nuestros conocimientos y experiencias por medio de la educación, la investigación y la acción. Aunque los mares por cruzar sean diferentes, el reto es el mismo: llegar a la costa, pero siempre disfrutando el camino.

Nuestra Historia

Siete Mares Nadadores surge del deseo de apoyar a todas las personas que quieran nadar en las aguas abiertas, sin importar su nivel. Tras ocho años de trabajo juntos, queremos compartir con los demás los conocimientos, los entrenamientos y las experiencias que hemos acumulado en este tiempo de aprendizaje.

Nuestro trayecto conjunto empezó con la preparación física para cuatro de los siete grandes nados que conforman los Siete Mares. Luego nos adentramos en los procesos de entrenamiento para una serie de cruces dobles (los canales de Catalina y la Mancha y el nado de los 40 puentes en Nueva York).

Durante estos años, investigamos y pusimos en práctica nuevas metodologías de entrenamiento para distancias largas; unimos los procesos de entrenamiento mental y preparación física con la actividad en el mar, y convivimos con comunidades de nadadores de todas partes del mundo para aprender de ellos.

Además, juntos creamos una fundación para enseñar a nadar a niños de escuelas públicas de bajos recursos e impartimos cursos de formación de entrenadores para la Asociación Mundial de Natación en Aguas Abiertas (WOWSA). Este bagaje de experiencias y conocimientos será parte de lo que compartiremos con ustedes en Siete Mares Nadadores.

¿Por qué creamos Siete Mares Nadadores

La atracción a las aguas abiertas puede surgir de diferentes maneras: en lagos, lagunas o mares, en aguas frías o cálidas, debido a distintos paisajes y experiencias. Más allá del motivo, el número de personas que deciden dar sus primeras brazadas e integrarse al mundo de la natación en aguas abiertas ha crecido exponencialmente en los últimos años. Cada vez hay más comunidades de nadadores en todas partes del mundo.

Aunque las aguas abiertas son fascinantes, también son impredecibles. Por eso, los nadadores siempre deben estar preparados para adaptarse a nuevas circunstancias. El propósito de Siete Mares Nadadores es ofrecer una preparación integral para que las personas puedan disfrutar del medio de forma segura y, además, mejorar sus marcas.

Aquí no sólo encontrarás entrenamientos para mejorar tu salud, condición física y tiempos; también te acercaremos a tus objetivos con nuevas técnicas y una preparación física específica para el mar. Aprenderás elementos metodológicos para enfrentar un ambiente variable y te ayudaremos a que te conozcas mejor para reaccionar de la mejor manera ante cualquier situación.

Testimoniales